jueves, 28 de enero de 2010

perna

Siempre he sido perna. Es mi esencia. Me gusta cantar, jugar sudoku, y hacer puzzles. Odio las discotheques, bailar con gente que no conozco y el maquillaje. Soy perna porque quedarme en mi casa viendo series por internet es un excelente panorama, porque aunque me ponga toda la ropa de moda junta siempre parece que me hubiera querido disfrazar, porque me fascinan las canciones mamonas y los príncipes azules de los cuentos, y porque cada vez que encuentro un libro que me guste no puedo dormir hasta que lo termino.

A mis 25 años, me doy cuenta de que ya no voy a cambiar. De que ya no cambié, en realidad. Después de haber pasado gran parte de mi época escolar y universitaria tratando de encajar, ahora simplemente me asumo. Y pienso que está bien, porque la gente perna me gusta. Y porque miro mi vida, y no me arrepiento de nada. Ni de mis años en el coro de la iglesia, ni de mis recreos en la biblioteca, ni de mis carretes sin alcohol, ni de mis amores platónicos, ni de mis diarios de vida. Hoy miro atrás y siento que he sido consecuente. Eso me hace feliz.

3 comentarios:

  1. eres menos perna que yo. jajaja y perdona el comentario pero yo jamás iría a un casting de tv porque en serio me muero de plancha y soy demasiado perna para algo así.

    Uno no cambia mucho de un año a otro, sin embargo se agarra más de convicciones que van conformando lo que somos.

    Un abrazos caro Caro

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  2. Vivan las Pernas!!!!
    Es lo máximo andar con ropa cómoda, estar en la casa regaloneando con la gente que quieres en lugr de estar en una discotheques con gente traspirando, tomando, fumando, oliendo mal, gritando, etc...
    En fin, ser Perna es la máximo!!!

    Besos Amiga!

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  3. Me da la impresión que a medida que uno va creciendo y sumando años, vuelve a ser más como fue cuando niña, a la esencia de uno. Al menos eso me ha pasado a mí, y quizás a ti al ir recobrando esa identidad.
    Cuando chica me fascinaba estudiar. Después me puse bototos, me sacaba notas regulares, me puse a fumar y tomar. Los últimos dos vicios no han pasado, jajaja, pero últimamente he vuelto a ser la niña matea, la que preguntaba en clases y le fascinaba conjugar los verbos. O sea, también vuelvo a mi esencia perna. Jaja, saludos Caro.

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