miércoles, 27 de enero de 2010

nueva

Siempre he pensado que las entrevistas de trabajo son como los castings. Y no porque la vida sea una pasarela, sino porque tienen esa cuota de exhibicionismo, de cuánto contar de la vida, de cómo vestirse y qué palabras usar, que las convierten - casi - en un escenario público para la privacidad.
Como salir en la tele.

Por eso hoy, mientras esperaba la micro para venir a trabajar después de dos meses haciendo casi nada, me di cuenta de que si ahora tengo oficina es porque quedé en el casting. Pasé. Igual que los niños que quieren ir a bailar a Yingo, pero en una versión adulta y mejorada, con BB y escritorio blanco incluidos. Sólo espero que mi fama dure más de 15 minutos.


3 comentarios:

  1. Qué bueno que volviste a las pistas, Caro.

    En tu pega, de todas maneras que la fama durará más que 15 minutos. Aunque después, pasado unos meses, siempre se pone latera, pienso yo.
    Yo me he cambiado de trabajo bien seguido en mi corta vida laboral, y me encanta.

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  2. abrirse a un pequeña posibilidad es abrirse a todas las posibilidades del universo

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  3. PUES, PENSÉ QUE NUNCA MÁS VOLVERÍA A SABER DE TI.
    DESPUÉS DEL ANUNCIO DEL CIERRE DE TU BLOG, TE HABLÉ UN PAR DE VECES POR MSN, PERO NO ME RESPONDISTE.

    DESCONOZCO EN QUÉ ESTÁS ALCTUALMENTE, PERO ESPERO DE VERDAD QUE ESTÉS MUY BIEN Y QUE RETOMEMOS EL CONTACTO Y LA LECTURA MUTUA.

    UN ABRAZO.

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