domingo, 23 de mayo de 2010

inconformista

Por algún motivo, para mí nunca nada es suficiente. Es como si toda mi vida la fuera a pasar buscando algo más. O algo completamente distinto, todas las veces, cada vez.

Quizá por eso antes de conocer a Jorge pololeé con un bioquímico, un locutor de radio, un milico, un supervisor de Starbucks, un ingeniero y un gurú espiritual. Quizá por eso mi experiencia laboral va desde haber vendido sopaipillas en el Estadio Nacional y limpiado baños públicos hasta haber publicado en la portada de El Mercurio y haber traducido un libro de cine. Quizá por eso sé lo que es salir en televisión, construir mediaguas, hacer clases, cantar en matrimonios y leer el tarot. Quizá por eso estuve a punto de casarme y no lo hice, he vivido en cinco casas distintas en los últimos cuatro años y mi trabajo más estable en los últimos dos ha sido éste, donde acabo de cumplir cuatro meses.

Lo bueno es que Jorge me encanta cada vez más. Lo malo es que es lo único de mi vida que me encanta ahora. ¿Se vendrán cambios de nuevo? ¿O me tendré que acostumbrar en algún momento a que el universo no existe sólo para cumplir mis sueños?