lunes, 1 de febrero de 2010

asalariada

La gente que no ha trabajado freelance, no sabe lo maravilloso que puede ser un contrato. Y eso que yo nunca pensé que lo fuera a querer. Al contrario. Me encantaba la idea de disponer de mi tiempo como y cuando quisiera y de dedicarme a algo que me gustara de verdad más allá de si me daba o no un sueldo estable. Pero después de varios años saltando de una empresa independiente a otra, pagando mi propia isapre y sin posibilidades de ahorrar un peso, agradezco infinitamente haber llegado a donde estoy ahora.

Tengo un cargo claro, un contrato indefinido y un escritorio propio. Tengo horario de entrada y de salida, todos los fines de semana libres (¡todos!), y un celular que paga la empresa. Tengo metas, objetivos, y proyecciones. Es verdad que no trabajo de periodista, pero tampoco me piden que sea multifuncional, ni que vaya en micro a las reuniones, ni que use zapatos de taco. Me encanta. Y doy gracias al sistema por primera vez en la vida, porque hoy, desde acá, mi futuro laboral se ve un poco más brillante.

2 comentarios:

  1. Caro! Entiendo la tranquilidad de lo que cuentas, pero a mí a veces me dan unas ganas locas de hacer justamente lo contrario: freelancear. Es muy terrible?

    ResponderEliminar
  2. y en qué tai trabajando, perdona lo directa de la pregunta!! ajjaja puts! yo he trabajado de tanta cosa, menos periodista si hasta hora le hago a la teoría y me pagan :-s en fin. es bueno experimentar yo creo, cambiarse y probar, porque así e sla vida, cambio y cambio y uno ve siempre nuevas alternativas y siempre querida, siempre uno se las arregla :-)

    ResponderEliminar