viernes, 9 de julio de 2010

callada

Antes escribía siempre. Me gustaba contarlo todo. Se trataba de una catarsis constante de miles de emociones. Escribía porque estaba triste, porque estaba contenta, porque empezaba el otoño y el invierno, porque había escuchado una canción nueva y mala, porque Santiago estaba nublado, porque andaba de viaje. Escribía por cualquier cosa.

Ahora no.

Desde hace más de un año, me cuesta escribir. Me paso pensando en frases perfectas, claro, soñando con que ahora sí publico un libro, creando personajes que siempre son versiones diferentes de mí misma y quizá lo que pasa es que tengo que dejar de ser tan egocéntrica. Saber que a nadie le interesa demasiado mi vida como para que yo eche de menos andarla publicando por ahí. Qué será. La inspiración, la soledad, la ansiedad, el misterio. Será la paz. La nostalgia. El miedo.

Algo me deja en silencio. Sin letras. Con nada.

2 comentarios:

  1. MI PROFESOR DE TALLER NOS DECÍA EL AÑO PASADO QUE LA INSPIRACIÓN NO ERA TAL. QUE TODO PASABA POR EL TRABAJO Y LA CONSTANCIA; NO DE DEPENDER DE IDEAS FUGACES.

    NO SÉ QUÉ TAN CIERTO SEA ALGO ASÍ AL FINAL, PERO CREO QUE SIEMPRE ES BUENO ESCRIBIR, CUANDO REALMENTE EXISTAN LAS GANAS, PUES ASÍ TAMBIÉN LO PERCIBE EL LECTOR.

    SALUDOS.

    ResponderEliminar